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Lebrel, una de las mentes valencianas más inquietas del momento

Hace unos años descubrimos el proyecto Lebrel de Fernando Abellanas. Desde el principio nos pareció muy interesante y por ello no dudamos en abrir esta nueva sección de entrevistas con él.

Mayormente conocido por el proyecto Refugiarse en la ciudad, Fernando Abellanas es un fontanero y diseñador valenciano. A través de esta entrevista entenderemos qué es Lebrel y conoceremos un poco más a Fernando.

Lebrel, según explica Fernando, es un conjunto de inquietudes relacionadas con el diseño que intenta desarrollar de manera totalmente autodidacta. Fernando decidió, a temprana edad, no continuar estudiando y emprender una vía alternativa. Aprendió, por sus propios medios, la profesión de fontanero, que ejerce a día de hoy, y que le permite seguir con Lebrel.

¿Tus primeras obras creativas estuvieron relacionadas con el diseño o hubo algo antes?

Empecé pintando graffiti y estuve haciéndolo unos diez años, entre los 15 y 25 años más o menos. El graffiti no me lo tomaba como algo tan artístico, lo mío era más acción, pintaba en trenes, me atraía la adrenalina, preparar toda la misión. Había un juego que era muy atractivo.

De hecho, del graffiti salieron proyectos como la cabaña debido al interés que desarrollé en torno a la exploración urbana. Después empecé a escalar y, uniendo el graffiti y la escalada, he desarrollado este proyecto y otros.

¿Siempre has querido ser diseñador? ¿Cuándo supiste que querías dedicarte a esto?

Desde joven tenía inquietudes, relacionadas con el arte y más adelante con el diseño, a las que quería dedicarme o, por lo menos, dedicar el máximo tiempo posible pero nunca me he obsesionado con querer vivir de esto. Muchas veces pensamos que es necesario ganar dinero haciendo las cosas que nos gustan y puede que eso sea contraproducente porque pierde la esencia, te presionas mucho.

Es por esto que para aceptar un proyecto de Lebrel tiene que gustarme, me tiene que interesar, yo no pienso en el dinero, pienso en el proyecto en sí y cómo me va a servir para mi portfolio. Al no tener estudios, tengo que demostrar mi trabajo de esta forma. Por otra parte, me parece interesante ya que si yo tuviese que contratar a alguien, lo haría por inquietudes y ganas de hacer cosas, antes que por un título.

Para mí las inquietudes son muy importantes. Pienso a menudo en “la rueda”, como todo está preparado para que cualquier persona pueda desenvolverse, pueda estudiar, tener una carrera, trabajar, tener una familia… Existe un “mecanismo” que facilita a todo el mundo acceder a estas cosas sin que realmente tenga inquietudes o ganas reales de conocer y hacer. El problema es que así nos acabamos cansando de cosas como nuestros trabajos, porque no nos gustan.

El trabajo de un diseñador o de cualquier creativo suele ser algo en lo que estás continuamente inmerso, ¿Cómo compaginas esto con la fontanería y tu vida personal?

He conocido casos de diseñadores y otros creativos que en cuanto es la hora de irse a casa cortan, estén haciendo lo que sea, y cambian el chip. Yo los llamo “diseñadores de 8 horas al día” y eso no funciona así, es algo creativo que llevas continuamente dentro. Es como si hubiese un poeta que únicamente es poeta 8 horas al día en una oficina, no tiene sentido.

Yo no separo, para mí no es costoso estar todo el día con la cabeza trabajando, al revés, eso fluye, no hay nada forzado. Ya no se trata de estar 24 horas trabajando, simplemente puedes estar en un bar y fijándote en cómo se ha fabricado una silla, al final es cuestionarse cómo están hechas las cosas.

Si algún día tengo un hijo me interesa mucho más que esa persona sea inquieta que que tenga cualquier carrera. Quiero que se cuestione las cosas ya que se puede aplicar a todo en la vida. No hacer las cosas por inercia.

¿Ha cambiado la manera de gestionar Lebrel con respecto al comienzo?

Mi estrategia a la hora de llevar Lebrel sí que ha ido cambiando. Al principio pensé en hacer una serie de lámparas, ya que por tamaño me permitían acumularlas en casa, para luego venderlas en tiendas. Pero me di cuenta que fabricar en serie no me gustaba, lo que me motiva es fabricar el prototipo. Además, haciéndote la gestión tú mismo, la ganancia es mínima. No me compensaba, yo vivía de la fontanería.

A partir de aquí la idea fue hacer proyectos que fueran piezas únicas. Mí manera de arrancar fue producir muy barato, al igual que hice con la fontanería. De hecho hay ocasiones en las que solamente he cobrado por los materiales utilizados. Yo veía el beneficio de esas piezas por otro lado, ya sea porque me interesaba mucho el proyecto, o porque esa pieza iba a tener cierto reconocimiento por el sitio en el que iba a situarse.

Mucho tiempo del que he estado trabajando, sobretodo al principio, lo he considerado como una inversión, como una carrera. Yo no he estudiado en la universidad pero sí que he invertido mi tiempo en hacer proyectos para generar un portfolio.

¿Te es muy difícil competir con las grandes empresas o multinacionales de mobiliario?

Mis clientes valoran otras cosas como que la pieza ha sido diseñada y fabricada por una persona pero a mí me da vergüenza cobrar un precio desorbitado por un mueble. Muchas veces me fijo en los precios que tienen muebles de cierta calidad y diseño e intento amoldarme.

A veces esto es difícil y prefiero restar dinero a mis ganancias para poder ofrecer una pieza con unos materiales y acabados mejores. Al final es algo muy pasional y que me aporta otras cosas que no tienen nada que ver con el dinero.

En ocasiones, he tenido, a la hora de fabricar prototipos, que volver a comprar los materiales y puede que con eso yo ya pierda todo el beneficio, pero me da igual. Yo aprendo y el cliente ni se entera. Esta es la ventaja de la forma en que yo me lo he montado, vivir de otra cosa.

El volumen de trabajo de Lebrel va creciendo, ¿Notas que se acerca el momento en el que tengas que dedicar todo tu tiempo a este proyecto?

Sí, en las últimas semanas no he trabajado casi nada como fontanero. Estoy sacando mucho trabajo de Lebrel y me estoy empezando a plantear el dedicarme íntegramente a esto. Pero todavía me falta mucha organización. Al final hay que delegar, si no es imposible.

Últimamente me está costando cumplir los plazos. Acepto muchos proyectos porque realmente me interesan y motivan, pero no llego. Hay que aprender a decir que no hasta que aprendas a organizarte. Además, ahora estoy en un punto en el que no tengo el suficiente volumen de trabajo para contratar a otra persona y subcontratar es muy complicado.

Al final lo que acabo haciendo es dar plazos muy largos. Yo podría hacerlo en dos días pero el plazo que doy suele ser de un mes, porque siempre surgen imprevistos. Es cierto que con los tiempos hay un problema pero por otro lado el poder trabajar con la madera y metal agiliza mucho el trabajo. La idea es conseguir organizar todo para poder llevar el máximo número de proyectos al mismo tiempo.

¿Con qué disfrutas más? ¿Mesas? ¿Sillas?

Me es indiferente, no quiero especializarme en nada, me gusta investigar todo. Es verdad que funciono mucho por épocas, sobretodo con los proyectos personales. De repente me da por los bancos, dibujo muchos y estoy un tiempo que quiero hacer bancos.

Últimamente estoy teniendo muchos pedidos e intento centrarme en lo que me piden. Aún así la manera de afrontar un proyecto es la misma, sea personal o no. La pequeña trayectoria que tengo también me lo está facilitando, al final el cliente confía en mí. A lo mejor aparece un cliente con una idea para una estantería y resulta que he estado dibujado estanterías de otro tipo, me es más sencillo llevarlo a mi terreno.

Que un cliente venga y confíe en ti es una sensación muy reconfortante, de hecho, el cliente que más me interesa es el que me da total libertad. Si aparece un cliente con un plano detallado no acepto el proyecto, pero siempre intento aconsejar quién podría hacerlo ya que conozco industriales que trabajan muy bien.

Para finalizar, ¿Estarías dispuesto que tus diseños se fabricasen en serie?

Claro que sí. Creo que se me ha podido malinterpretar en alguna ocasión pero yo no tendría ningún problema. Sería interesante vender diseños a una editora, que ella se ocupase de todo el proceso de fabricación y funcionar con royalties.

Disfruto mucho con el proceso de fabricación de prototipos pero lo hago también porque es la forma más sencilla de materializar mis diseños. Además de para poder tener un buen portfolio, me gustaría, en un futuro, poder revisar todo lo que he hecho y estar orgulloso de ello.

Podríamos escribir líneas y líneas sobre Lebrel y no nos cansaríamos. Creativo hasta la médula y humilde en igual o mayor medida, Fernando nos abrió las puertas de su casa para realizar esta entrevista por lo que le estamos muy agradecidos. Os invitamos a seguirle en Facebook e Instagram para que no os perdáis ni uno de sus proyectos.

Fotografía: Jose Manuel Pedrajas y Lebrel.

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